domingo, 28 de marzo de 2010

Ser candidato o votar son actos de fe



14 de marzo de 2010, los candidatos al Senado, a la Cámara, precandidatos y candidatos a la Presidencia se levantan temprano. Los que se disputan los puestos, seguro, siguen el consejo del presidente Uribe de tomarse algunas gotas de valeriana para estar relajados y ser lo más entusiastas ante los medios de comunicación. Se ponen su traje de luces, estrenan zapatos, van a misa, cargan niños y abrazan señoras mientras dan su mejor cara al país para ser apoyados.


El mismo día, en Sevilla, Valle, un joven de 18 años, Santiago Vásquez, también se levanta temprano, en lugar de valeriana, toma el chocolate que le prepara su mamá para ir con energía a votar por primera vez.

Santiago, un autodenominado izquierdista con esperanza, siente que poder participar es algo gratificante, pero sabe que muchas personas tienen el voto comprado y no se enteran del daño que le hacen al país y a la democracia.

“No dejo de sentirme impotente, pues un voto significa muy poquito, mientras que miles son comprados. Así que existe una cierta esterilidad al no poder hacer más”.

En Sevilla, pueblo lluvioso antes de la ola de calor, el sol brilla más fuerte que nunca, como si quisiera hacerse notar para también ser elegido, la gente de las veredas llega amontonada en varios jeeps para ejercer su derecho, y la sirena de los bomberos suena a las 8:00 a.m. para dar inicio a la jornada.





El jurado, conformado por docentes y funcionarios públicos trabaja un domingo en pro de la transparencia y legalidad de las elecciones dentro de los recintos de votación. Afuera muchos, de buena manera o no, ya han sido convencidos, mientras que los indecisos observan la propaganda pegada en las calles, se abstienen a votar o entran a jugar tin marín con el tarjetón.

Al mediodía, más de dos mil candidatos almuerzan callados, con la mirada perdida, con el Rosario en el bolsillo, ansiosos, sonriendo mientras que por dentro se tragan los nervios. Algunos a esa hora ya están cansados de estrechar manos, de dar discursos, de los aplausos; otros se encuentran felices, repartiendo lechona, diciendo el consabido ‘si se puede’, anhelando esos ratos de gloria para los cuatro años venideros.

“Votar es un acto de fe. Es importante, pues se necesita para el manejo de este país, siempre y cuando se escojan personajes que trabajen por el pueblo. Pero la mayoría prometen ríos de leche”, comenta Saul Vargas, de 86 años, hombre dedicado al campo y al cultivo de legumbres, quien votó a las 9 de la mañana en una escuela cerca a su casa.

Saul tiene la costumbre de votar siempre que hay elecciones, aunque admite que siente que no son transparentes, dice también que sueña con un gobierno que tenga como prioridad al pueblo y que su voto siempre ha sido más amarillo que de otro color.

Por otro lado, Nicolás Pardey, quien vota por primera vez, se considera orgullosamente uribista y piensa que para que el país siga avanzando es necesario que el Partido de la U tenga muchas curules en el Congreso, pues senadores, como el vallecaucano Roy Barreras, han hecho mucho por el bienestar de Colombia, y además valen la pena por haber denunciado a otros que están dentro de la parapolítica.

“Por lo menos hacen algo para justificar su sueldo”, afirma.

Nicolás dice que el 30 de mayo le dará su voto a Juan Manuel Santos, pues cree que es quien está mejor preparado y tiene más experiencia para acabar con la guerrilla.

“En síntesis la inversión ya está hecha. Para que después no estemos quejándonos, es necesario que el Dr. Santos tome la presidencia”.

Finalmente, cree que después de los cuatro años de Santos, Mockus, podría remplazarlo.



Al contrario, la ingeniera de alimentos y también uribista, María Claudia Marín, no tiene como opción al candidato del Partido de la U para la presidencia.

“Creo que para Santos el modo más viable de acabar con la guerrilla es el bombardeo y la bala sin importar la gente inocente que haya en el monte. Además, los problemas con Venezuela y Ecuador se incrementarían, pues el ex ministro parece ser mucho más impulsivo. El presidente Uribe es un hombre más racional”, dice la joven de 29 años.

La percepción que tiene María Claudia del Partido de la U es parecida a la de Nicolás, pues ella cree que este reúne lo bueno del Partido Conservador y lo bueno del Partido Liberal y que el trabajo que ha realizado es muy satisfactorio para el país.

En la comunidad sevillana también hay muchos escépticos que prefieren no votar por motivos variados. Muchos creen que las elecciones para el Congreso son una pérdida de tiempo porque las acciones de este nunca se ven. Otros, como Humberto Arboleda, no votan porque no creen en la política, porque piensan que sea quien sea el presidente o cualquiera que sean los congresistas, sus condiciones de vida siempre serán las mismas.

También hay quienes votan aunque ya no tengan ilusiones.



Casi a las 3:45 de la tarde, cuando los últimos votantes se apresuran a hacer las filas y a marcar de forma correcta el tarjetón, un aguacero repentino se suelta sobre Sevilla. El sol deja de brillar como en las primeras horas del día y el cielo ya no está azul, ni rojo, ni amarillo, ni verde; la propaganda política que casi siempre termina siendo basura en las calles se deshace con el agua, los activistas se cubren del frío, tapando así también a los logos de sus partidos estampados en sus camisetas. El pueblo queda vacío, las urnas llenas.

Cada candidato, bajo la lluvia o no, espera impaciente arrasar con las votaciones así como la lluvia arrasó con el sol en Sevilla, Valle. Cada votante aguarda que sus expectativas sean rebasadas, que las colas hayan valido la pena, cada cual, desde la competencia o la decisión espera que para todos el sol vuelva a salir.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Zapateando


Porque también se florece bajo la lluvia.


La Cantante


Llevaba ya dos meses en París cantando con poca gracia en los sitios en los que se lo permitieran, porque aunque se sentía cantante desde niña no cantaba bien. Se había convencido tanto a sí misma de sus capacidades vocales que confundía la burla que despertaba su voz temblorosa y exageradamente aguda con "pura y verde envidia".


Se llamaba Soledad, como una paradoja de su vida solitaria en París, cuando no cantaba se entretenía viendo fotos viejas de recuerdos que parecían no ser suyos, a duras penas se reconocía ella misma.


La tristeza y el poco éxito la hacían querer regresar a su casa en un pueblito español, para encontrar al marido que no había dejado y a los amigos que no tenía.


El día que pudo irse, después de ahorrar el dinero justo para un pasaje que la llevara hasta la capital. Antes de subir al tren, cantó desafinadamente un tango de Gardel; la gente que pasaba por su lado la miraba como se mira a una loca, a ella no le importaba ni lo notaba.


Al llegar, Soledad lloró de emoción e intentó alzar unas notas flamencas con su débil voz bajo la lluvia. Como no recordó su casa, ni siquiera viendo las fotos que cargaba arrugadas en su maleta, se paró en medio de la plaza envuelta en un abrigo de piel falsa y empezó a cantar ante ningún público, para olvidar que había olvidado, para cantar como lo hace una cantante.

Una revolución al desnudo


Por Camila Caicedo y Johana López.


La Revolución Francesa y la Industrial fueron de gran importancia, pero ninguna ha logrado tener tanto impacto y tanta influencia como la revolución sexual. Este levantamiento busca liberar las costumbres y generar una igualdad entre los sexos

Uno de sus primeros antecedentes datan del siglo XVIII, cuando el Marqués de Sade empezó a escribir noveles clandestinas con alto contenido erótico y sexual, pero fue en la década del 60 cuando los jóvenes empezaron a reclamar sus derechos por la libertad de expresión y por el amor libre.

La revolución sexual ha tenido tres etapas desde su inicio. La primera es la consecuencia social del desarrollo de la farmacología contraceptiva, se empieza a hablar de la píldora anticonceptiva, ésta es de hecho el invento técnico que de manera más radical ha cambiado la vida de las personas desde que tenemos memoria histórica. Sexo y procreación son términos totalmente desligados.

La segunda etapa se dio en los años 80´s, cuando ya se empezó a hablar de homosexualidad y se aprobaron las cirugías de cambio de sexo. En la tercera etapa se puede hablar de placer artificial, pues la creatividad humana hizo que para tener placer sexual no se necesitara de una pareja.

Pero la revolución sexual no ha terminado, la vivimos todos los días, cuando usamos condón y/o planificamos, cuando vemos una pareja gay en la calle, cuando al encender el televisor después de las 11 de la noche los programas son “sólo para adultos”, porque los medios de comunicación se han encargado, ‘sin querer’, de difundir, masificar y volver común el sexo. Revistas como Cosmopolitan y Playboy; y series de televisión como Sex and the city son accesibles a todo público.


¿Amor libre o promiscuidad?
La creencia de que para tener una relación hay que casarse es un discurso pasado de moda, un cuento de los abuelos, ya que son muchas las parejas que deciden vivir juntos sin adquirir un contrato con la iglesia o con el Estado.

“Me gusta más la unión libre porque aunque ames a alguien es mejor darse tiempo para estar con esa persona, y ver si funciona, si pueden y están dispuestos a estar juntos, pero no descarto casarme porque está bonito”, dice Tania de 20 años.

Quienes viven en amor libre confiesan que viven con otra persona pero que no son novios, no hay ningún compromiso, tienen relaciones sexuales por placer, no hay celos y dicen gozar de mucha libertad. Tatiana, quien escapó de su casa por andar con un hombre, quien no es su novio, dice que su madre piensa que debería irse al infierno, pero para ella el infierno no existe.

Amor libre ha sido muchas veces asociado con promiscuidad, pues el hecho de no tener un compromiso legal hace que se quiera estar con una persona y otra a la vez. Los partidarios de éste incluyen la promiscuidad como posibilidad genuina, siempre y cuando haya un consenso previo en la pareja. Al no existir este acuerdo aparece la infidelidad, Andrea, estudiante de Trabajo social confiesa que le es infiel a su novio cada vez que hace algo que la irrita, como no acompañarla hasta su casa o no recogerla en la universidad.

El hombre siempre ha cargado sobre sus hombros el estigma de la infidelidad, pero ahora pueden estar cargando los cachos, pues las mujeres los están alcanzando. Una encuesta realizada por la revista Cosmopolitan revela que el 80% de las mujeres han engañado a su pareja.


“Tú eres mi Julieta y yo también soy tu Julieta…”

Antes el hecho de ser homosexual era catalogado como una enfermedad mental, pero en el año 1974 ésta idea fue descartada. Ahora la homosexualidad es esencial para entender la sociedad y la cultura moderna. Muchas personas aceptan abiertamente su condición de gay, sin prestarle mayor atención a como son vistos delante de la sociedad, aunque varias personas afirmen que esta tendencia es repulsiva y abominable.

La revolución sexual hizo que quienes fueran gay aceptaran serlo públicamente, además lo celebran con comparsas y carnavales. El 28 de junio es el día internacional del Orgullo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). Según cifras de la fundación Colombia Diversa, el 8 por ciento (560 mil personas) de la población de Bogotá reconoce su condición de homosexual.

Mario dice que le gustan los hombres desde siempre, pero hasta hace poco se lo contó a su madre, quien trata de resignarse. “Mi mamá aún guarda las esperanzas de que no sea verdad” dice. Aunque él no se ha sentido juzgado, su novio si, pues dice que para sus papás ha sido muy difícil aceptarlo, que lo tratan muy mal y que les prohíben hablar. “Nos tratan como animales” agrega.

Aunque estas posturas de homosexualidad son prácticamente normales; hay quienes aun se encuentran en oposición, como los homofóbicos que sienten odio por estas personas, o la iglesia católica, que manifiesta que el hecho de sentir atracción por una persona del mismo sexo no es pecado, pero tener contacto físico y sexual sí lo es. La iglesia también ha generado controversia por el uso de preservativos y anticonceptivos y también por las relaciones prematrimoniales.


La otra cara
A pesar de que la revolución sexual liberó a la sociedad de tabús, también liberó la propagación de las enfermedades de transmisión sexual. Pues el sexo casual se convirtió en una costumbre, ésta aumentó la infidelidad y propagó las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Paralelo a esto, la época estuvo marcada por el consumo de drogas, una de ellas, la heroína, se volvió una de las más usadas, pero así como en el sexo ésta se utilizaba sin protección.

Una de las enfermedades más letales y silenciosas es el Sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) aparecida oficialmente el 5 de junio de 1981, cobradora de más de 2 millones de vidas. Se transmite a través del contacto sexual y se contagia por transfusiones sanguíneas.

El hecho de que las agujas para inyectarse heroína fueran compartidas y que en este estado de alteración mental, hacia que se recurriera fácilmente al sexo sin protección. Esto hizo que las ETS se propagaran de un modo impresionante.

Carlos cuenta su propia experiencia: “tuve una pareja de amigos que eran novios. Cuando ellos terminaron yo me cuadre con ella. Tuvimos una relación que duro poco. Decidí llamar a mi amigo pero nunca lo pude encontrar ni lo volví a ver. A los días recibí una llamada de su celular, era su hermana, que me dijo que él se había muerto de Sida unas semanas antes. Yo me asusté y fui a donde ella, quien me dijo que ya lo sabía, y que también tenía Sida. Me asusté muchísimo y pensé que me iba a morir. Me hice la prueba, ésta salió negativa y fue todo un alivio, pero fue horrible cuando me dijeron que tenía que volver a los seis meses porque ésta no era la prueba definitiva. A los seis meses regresé volví y el resultado fue el mismo”

Este joven que pasó este susto dice que después de esto cree en las campañas educativas y en los mensajes que invitan a la protección. Dice que antes de tener relaciones con una mujer siempre pide la prueba del sida, ya que no quiere volver a vivir este sobresalto y recomienda tener siempre la precaución de usar preservativo.

En “medio” del sexo

Con el avance de la tecnología y la globalización, el sexo se ha convertido en un elemento de fácil acceso para todos, está presente en la publicidad, en la televisión, las revistas y el internet, en éste último se puede encontrar desde imágenes hasta relaciones sexuales en línea o búsqueda de pareja.

La revolución sexual ha sido la forma en que la sociedad se ha levantado la sotana y se ha librado de sus ataduras sacando a flote sus deseos más profundos. Toda revolución siempre tendrá sus consecuencias, lo afortunado es que éstas secuelas pueden ser prevenidas. Adueñémonos de las banderas de la revolución sexual, pues esta es una realidad la cual fue diseñada por nuestros abuelos y nosotros somos quienes la construimos.










martes, 10 de noviembre de 2009

Si me río, me arrugo. Si me arrugo, envejezco.


La sociedad contemporánea se niega terriblemente el hecho de envejecer, el cual es un acto totalmente natural e inevitable, pero como en el siglo XXI todo es posible nos hemos valido de inyecciones, colágeno y tintura para el cabello que hacen que externamente nos veamos más jóvenes aunque tengamos los achaques que tarde o temprano aparecerán.

No creo que esté mal querer arreglarse o pintarse el cabello, pero creo que en esta época estamos yendo al extremo. El consumismo es una de las principales razones por las que nos negamos a ser viejos físicamente, los bellos y famosos se adueñan de todas las herramientas que tienen a su alcance para seguir siéndolo, mientras nosotros nos adueñamos de varias de estas herramientas para ser como ellos.

Verse bien y tener un cuerpo perfecto es lo que nos gritan las imágenes publicitarias, las modelos, algunas canciones; tal vez nos dejamos manipular, tal vez es la moda, pero sin duda alguna nos convertimos en seres que sólo aprecian un tipo de perfección y que anhela ser así de perfectos cueste lo que cueste.

Ser viejo, gordo o feo no está de moda; el bótox, la liposucción y la silicona sí. Mientras para nuestros abuelos las cabelleras blancas, los senos caídos y las arrugas se volvieron algo común, nosotros nos aterramos con una estría, vemos programas de cirugías cosméticas y le ponemos relleno al sostén.

No sólo es un problema de querer bajar unos kilos, es la gran cantidad de anoréxicas que tiene la sociedad de hoy, oímos hablar de la adicción a la cirugía plástica, de muertes en el quirófano, de silicona vencida o contaminada, de desastres estéticos, pero a pesar de todo este es un fenómeno social y cultural que contagia y reforma a la mayoría.

La autoestima, palabra básica de la educación primaria, es un factor que debemos mantener hasta nuestros últimos días, la vejez no viene sola, y aunque trae arugas, manchas y canas, debemos apreciar la sabiduría que trae también y desde ya empezar a resaltar lo que hace nuestro cuerpo, resaltar los que es ser auténticos. Ser saludable es importante, seguir y cumplir estereotipos es banal. Es necesario admitir que todos nos criticamos de vez en cuando, pero aceptar el ciclo y lo que viene con la vida es admitir que hemos vivido.

“Al final, lo que importa no son los años de la vida, sino la vida de los años”, dijo Abraham Lincoln alguna vez. Quizá, no le importaba mucho su aspecto o tenia cosas más importantes en las qué pensar, pero seguro, de vez en cuando se miraba al espejo y rechazaba sus entradas y arrugas, quién sabe si en alguna de estas ocasiones haya concebido esta frase de modo conformista, pues pobrecito, él no supo que era el bótox, ni tuvo implantes de pelo.